23 de Junio. Quiera o no aceptarlo, es claro que no me es indiferente saber la fecha, escribir en la hoja de parcial 23/06. Veintitrés del seis, una vez más, de mil nueve noventa y cuatro y de dos mil once, y de cada año que pasa; pero el 2, el 3 y el 6 no cambian su orden y su lugar. Los números no cambian, pero yo sí cambio: cada año, cada día. Más vieja no, no no, viejos son los trapos como diría mi mamá. En definitiva cumplo años, es mi cumpleaños y punto, un nuevo aniversario de mi nacimiento, un año más de ser alguien, de tener vida, un año más de ser. Ser y vivir. Vivir y a lo grande siempre que se pueda. Probablemente elegir este día sirva, por qué no, para pensar un poco en qué significa ese año de diferencia, ese +1 en la edad. Después de todo, celebramos nuestra vida como seres vivos, porque si hay algo que tenemos diferente a un trapo es eso: vivimos, respiramos, tomamos decisiones, sentimos. Al fin y al cabo confirmamos nuestra existencia, porque el único que no cumple años es el que ya no está entre nosotros. Celebramos años de estar. Estar con otros, estar con nuestras familias, con nuestros amigos y conocidos, pero por sobre todo, con nosotros mismos, que no me van a decir que no es suficiente con nuestros propios dramas (y comedias) y tampoco me van a decir que no los tienen y que nunca los tuvieron. Una vez más pensamos en todo eso, en todo lo que hicimos en esos años. Todo lo que hicimos y todo lo que dejamos de hacer, por qué no. Todo por lo que lloramos, por lo que reimos, por lo que nos quejamos, por lo que reaccionamos de cualquier menera (o por lo que decidimos dejar como estaba). Y de paso cañazo, nos damos el tupé de sentirnos diferentes y más importantes que los demás días. Encontramos la excusa perfecta para sonreir una vez más (aunque siempre es hermoso reir por que sí) y sentirnos merecedores de regalos, besos, abrazos y cariño. Y si hay algo lindo de los cumpleaños, son los abrazos sinceros y su inmensidad (¿hace cuánto no damos un abrazo porque sí?). Los te quiero y los yo también te quiero. Los feliz cumple de las personas que queremos y las gracias eternas.
Hoy me doy el gusto de poder decir que soy alguien, probablemente una más de todos los alguien, pero alguien en fin. Hoy hace 17 años que soy alguien. Hace 17 años que existo y hace 17 años ocupo un lugar, lo exprimo y lo siento, lo critico, lo mejoro o lo empeoro; lo indago, lo cuestiono, lo imagino. En 17 años cambié por completo, hace 17 años no medía ni un décimo de lo que mido ahora y no pesaba ni un doceabo.
Hace 17 años mantengo una sola cosa intacta: yo.
¿Qué les queda a los jóvenes?
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar, abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan, abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno,
sobre todo les queda hacer futuro
R u m b o a l s o l
Datos personales
- Micaela
- Se puede encontrar a este espécimen en el fondo del bosque, en la última planta de una palmera, colgada comiendo una banana. Ella tiene un look particular: medias bordó, vestidito hippie, pelo corto, guitarra bajo el brazo. Toda una rompecorazones... De boliche en boliche, le gusta el morfi, no estudia ni en chiste. Cuenta con un poder misterioso: no toca ni un libro y no deja de aprobar. Ella tiene un caparazón de madera y un corazón de melón. Mirando de reojo, tantea el territorio, para después mostrarse así de loca, buena, divertida, sencilla y apasionada, como sólo ella es.
Tanto fumar y tanto reir; y tanto mirar tu boca.
Sostener que son mi paz
Y poco a poco aprendieron que, para llegar al cielo, sólo hacía falta dar vuelta el mundo
Quitar los escombros, dentro de lo posible; porque también habrá escombros que nadie podrá quitar del corazón y de la memoria.



0 anotacion(es):
Publicar un comentario
(los insultos no valen la pena)