Bicho de ciudad
Cada vez más, no pertenezco a este lugar, definitivamente no es para mi.
Tanta plata, que en una sociedad consumista como la nuestra, juega de protagonista, y yo, sólo un extra, sin lograr llegar a mi meta como actriz profesional. Sola sentada en bambalinas, esperando el telón, que me abra las puertas a lo que quiero, lo que deseo, lo que tanto anhelo, esa escena a la que no logro pertenecer, donde todo nos chupa un huevo, donde los capitalistas no influyen, y donde la poesía, la guitarra y la voz transmiten felicidad, ganas de seguir viviendo, sin depender de nada ni de nadie, sólo de uno mismo. Donde las reglas indican que la moda no vale y caminar sin rumbo, ya no nos hace mal.
Ahí, definitivamente, vale la pena, pero, metida en esta burbuja del sistema actual, soy sólo un bicho de ciudad.
¿Qué les queda a los jóvenes?
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar, abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan, abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno,
sobre todo les queda hacer futuro
R u m b o a l s o l
Datos personales
- Micaela
- Se puede encontrar a este espécimen en el fondo del bosque, en la última planta de una palmera, colgada comiendo una banana. Ella tiene un look particular: medias bordó, vestidito hippie, pelo corto, guitarra bajo el brazo. Toda una rompecorazones... De boliche en boliche, le gusta el morfi, no estudia ni en chiste. Cuenta con un poder misterioso: no toca ni un libro y no deja de aprobar. Ella tiene un caparazón de madera y un corazón de melón. Mirando de reojo, tantea el territorio, para después mostrarse así de loca, buena, divertida, sencilla y apasionada, como sólo ella es.
Tanto fumar y tanto reir; y tanto mirar tu boca.
Sostener que son mi paz
Y poco a poco aprendieron que, para llegar al cielo, sólo hacía falta dar vuelta el mundo
Quitar los escombros, dentro de lo posible; porque también habrá escombros que nadie podrá quitar del corazón y de la memoria.



1 anotacion(es):
tu heres la estresha de mi telenobela nena
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(los insultos no valen la pena)