Imágenes de subir, imágenes de soñar, llenando un lugar vacío.
Cientos de momentos fríos y soledad, rocanroles sin destino.
Siempre relojeando al cielo, desde el suelo y no arriba, sin saber,
sin creer, si esta elección de vida valdría mi fe, si este tren sólo
de ida me daría un lugar
Y el corazón me aturdía con eso de que las paredes y el techo se
van si hay libertad, y ese drogadicto alarido cuando se quiebran
todos los sentidos con una canción fue el que jugó todo el tiempo
en mi mente, como abogado y libero para siempre a esta ciega
razón de vivir, de tratar, de lograr, ser la revancha de todos
aquellos que la pelearon al lado, de cerca o muy lejos y
no pudieron reír sin llorar.
[Y ahí caes en la cuenta de que lo que cuenta
es lo que se siente, en la calle, en la gente
y no en los inventos de estos incoherentes.
Para no dejarse llevar...]
¿Qué les queda a los jóvenes?
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar, abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan, abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno,
sobre todo les queda hacer futuro
R u m b o a l s o l
Datos personales
- Micaela
- Se puede encontrar a este espécimen en el fondo del bosque, en la última planta de una palmera, colgada comiendo una banana. Ella tiene un look particular: medias bordó, vestidito hippie, pelo corto, guitarra bajo el brazo. Toda una rompecorazones... De boliche en boliche, le gusta el morfi, no estudia ni en chiste. Cuenta con un poder misterioso: no toca ni un libro y no deja de aprobar. Ella tiene un caparazón de madera y un corazón de melón. Mirando de reojo, tantea el territorio, para después mostrarse así de loca, buena, divertida, sencilla y apasionada, como sólo ella es.
Tanto fumar y tanto reir; y tanto mirar tu boca.
Sostener que son mi paz
Y poco a poco aprendieron que, para llegar al cielo, sólo hacía falta dar vuelta el mundo
Quitar los escombros, dentro de lo posible; porque también habrá escombros que nadie podrá quitar del corazón y de la memoria.



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